Aprende a marcar limites y trabajarlos
Poner límites es una habilidad fundamental para el bienestar emocional y las relaciones sanas. Sin embargo, muchas personas encuentran gran dificultad al momento de hacerlo. ¿Por qué nos cuesta tanto decir “no”, marcar distancia o priorizarnos sin culpa? La respuesta suele estar enraizada en nuestra historia emocional y en patrones relacionales aprendidos.
Desde pequeños, muchas personas han recibido el mensaje —explícito o implícito— de que complacer a los demás es lo correcto. “Sé amable”, “no seas egoísta”, “no hagas enojar a nadie”. Estas frases, aunque bien intencionadas, pueden reforzar una identidad en la que el valor personal se asocia con la aprobación externa y la complacencia.
😟 Dificultad para tolerar el displacer ajeno
Decir “no” implica poner un freno, y eso puede desencadenar en el otro molestia, frustración o decepción. Si no hemos aprendido a tolerar estas reacciones sin sentirnos culpables, evitaremos poner límites para evitar el conflicto, incluso a costa de nuestro propio bienestar.
💔 Miedo al rechazo o al abandono
Algunas personas temen que, si ponen límites, los demás se alejen o dejen de quererlas. Este miedo suele estar ligado a experiencias tempranas donde el amor estaba condicionado al cumplimiento de expectativas.
❓ Falta de claridad sobre nuestros derechos emocionales
Muchas veces no sabemos que tenemos derecho a decir que no, a cambiar de opinión, a pedir respeto, a tener tiempo para nosotros. Si no reconocemos estos derechos, difícilmente nos sentiremos con autoridad para ejercerlos.
✅ Poner límites no es egoísmo
Aprender a poner límites no significa ser egoísta, duro o distante. Significa reconocer nuestras necesidades, validarlas y comunicarlas con respeto. Un límite saludable no ataca ni hiere al otro; simplemente protege nuestro bienestar.
🔑 Claves para comenzar a practicar esta habilidad:
💡 Escuchar nuestras emociones cuando algo nos incomoda
Las emociones son señales. Si sentimos enojo, incomodidad, frustración o agotamiento ante una situación, probablemente haya un límite que necesita ser puesto o reforzado. Escucharlas sin juicio es el primer paso.
🧭 Preguntarnos qué necesitamos en esa situación
En lugar de reaccionar automáticamente, podemos detenernos y preguntarnos: ¿Qué necesito yo en este momento? A veces es descanso, distancia, protección o simplemente decir “no” sin justificar.
🗣️ Ensayar frases claras y amables
Tener recursos verbales preparados puede facilitar mucho el proceso. Algunas frases posibles:
– “Prefiero no hacerlo.”
– “Hoy necesito descansar.”
– “Esto no me hace bien.”
Son formas asertivas, firmes pero respetuosas, de expresar un límite.
🧘 Sostener el límite incluso si genera incomodidad en el otro
Poner límites no siempre será cómodo, pero eso no significa que esté mal. Es importante tolerar la incomodidad del otro sin desarmar nuestro límite. Con el tiempo, las relaciones también aprenden a adaptarse a esta nueva forma de vincularse.
En terapia, trabajamos para fortalecer la autoestima, sanar heridas vinculadas al miedo al rechazo, y desarrollar herramientas comunicacionales que nos permitan poner límites con firmeza y cuidado. También aprendemos a validar nuestras emociones y construir una identidad más conectada con nuestro deseo y bienestar.
💛 Poner límites es un acto de amor propio.
No es contra los demás, sino a favor de uno mismo. Es un modo de decir: “Lo que siento y necesito también importa”. Y desde ese lugar, las relaciones se vuelven más auténticas, respetuosas y equilibradas.
Un abrazo fuerte.